Indigenous girls in Mexico live under constant threat from local international sex traffickers and sex tourists

Delito de trata es recurrente en la Zona Montaña de Guerrero

Guerrero state - México ocupa la segunda posición a nivel mundial en el delito de trata de personas, tan sólo superado por Tailandia.

Falta de papeles agudiza el problema

Activistas reportan explotación sexual y laboral en comunidades indígenas que padecen marginación y pobreza extrema

Acapulco, Guerrero state -  En la Montaña de Guerrero, la marginación y pobreza extrema orilla a algunos indígenas nahuatlecos, mixtecos, amuzgos y tlapanecos a vender a sus hijos menores de edad; otros son robados y los padres no pueden reclamarlos “por falta de papeles”, además de que muchos “desaparecen” en la búsqueda de mejores condiciones de vida.

No existe un registro oficial ni de ninguna otra clase, pero por las escasas denuncias ante organismos no gubernamentales como Tlachinollan —reconocido mundialmente por su férrea defensa de los derechos humanos—, se sabe que muchos de esos niños desaparecidos terminan reclutados para la pizca de jitomate en Sinaloa, como víctimas de las redes de prostitución infantil o como esclavos domésticos.

Neil Arias, vocera de Tlachinollan, dijo que, por usos y costumbres, cuando las hijas cumplen 12 años, sus padres las entregan en matrimonio a cambio de una “dote” que se traduce en dinero en efectivo.

La organización tiene registrados siete casos de desaparición de menores en 2010 luego de que sus padres los enviaron a las ciudades de Tlapa, Chilpancingo y Acapulco en busca de trabajo, pero como son “cazados” por los tratantes, desaparecen.

Sin embargo, la Procuraduría de Justicia del Estado tiene confirmadas 15 denuncias por la desaparición de niños indígenas que habían sido secuestrados fuera de sus escuelas.

No obstante, “los casos que son denunciados ante la Procuraduría no son investigados, sólo los archivan”, dijo Neil Arias, miembro del área jurídica de la organización.

Basándose en publicaciones locales, la abogada aseguró que sólo en Tlapa de Comonfort se dan al mes de dos a tres casos de niños o niñas indígenas desaparecidos. Otros casos se han registrado en Metlatónoc, Cochoapan El Grande, Atixtlac y Acatepec.

Entre los casos documentados por Tlachinollan está el de Claudia, una joven de 19 años de edad que tiene tres meses de haber desaparecido en la comunidad de Yoxondacua del Carmen, de Cochoapan El Grande, uno de los municipios más pobres del país.

La joven viajó al municipio de Tlapa de Comonfort para buscar trabajo y fue empleada por una comerciante ambulante de frutas. Hasta ahí sus huellas; nadie ha sabido más de ella.

Además, como sucede en muchos casos de desaparición, la familia no tiene ningún documento de la existencia de Claudia, ni acta de nacimiento ni fotografías, lo que dificulta la intervención de las autoridades.

“Es un trauma para las familias. Aquí, en la Montaña, carecemos de documentos y hay muchos niños y adultos que no tienen registro oficial. Muchos casos no son denunciados porque para poder denunciar a una persona extraviada es necesario presentar documentos de su existencia”.

De acuerdo con la Coordinación Técnica del Sistema Estatal del Registro Civil, en Guerrero hay 300 mil personas que no tienen acta de nacimiento ni otro documento para identificarse. De esa cantidad, 60% son niños y 40% adultos.

Dotes y ventas

Tlachinollan documentó denuncias en la región de la Montaña de padres que se llevan a sus hijos a trabajar como jornaleros en otros estados para luego regresar sin ellos y asegurar que desaparecieron. Otras denuncias fueron por la entrega de las hijas de entre 12 y 15 años de edad a cambio de dinero, según la práctica de usos y costumbres.

En algunos casos, las jóvenes son llevadas a las familias de sus novios a cambio de una “dote” de 100 mil pesos, lo que la organización no gubernamental calificó de “un comercio” que propicia la violencia familiar debido a que los novios consideran a las mujeres un objeto de su propiedad.

La venta de niñas se mantiene en municipios como Cochoapan El Grande y Metlatónoc, así como en Atixtlac y Acatepec, considerados entre los más pobres del país.

En ellos, las familias mantienen a las hijas como una mercancía.

En 2008, en el municipio de Atixtlac, tres niñas de 14, 15 y 16 años de edad fueron vendidas por cantidades de entre 30 y 50 mil pesos por un hombre que actualmente es procesado por el delito de trata de personas.

El hombre se hizo pasar por su padre para venderlas luego de atraerlas ofreciéndoles trabajos de cinco mil pesos mensuales. Después las obligó a realizar trabajos domésticos sin salario y en calidad de esclavas.

The crime of human trafficking is commonplace in the mountain region of Guerrero state

Guerrero state - Mexico ranks second worldwide in the crime of human trafficking, surpassed only by Thailand.

The lack of paperwork documenting the existence of indigenous children exacerbates the problem

Activists report the existence of sexual and labor exploitation in indigenous communities suffering from extreme poverty and marginalization

Acapulco, Guerrero state - In the mountains of Guerrero, marginalization and extreme poverty of some indigenous causes some Nahuatleco, Mixtec, Amuzgo and Tlapaneco families to sell their underage children. Others are kidnapped, and their parents cannot supply the police with documentation [or even photos] of their child, because they don’t have any. Children and youth also disappear as they migrate in search of better opportunities in life.

The Tlachinollan Center is known globally for its fierce defense of human rights. Although no official registries of the plight of trafficked indigenous children exist in Mexico, the Center and other nongovernmental organizations have documented the few formal complaints of missing children that indigenous parents have been willing to make. From that work it is known that many of these missing children are taken to work in the tomato fields of Sinaloa state, are forced into child prostitution networks or are enslaved in domestic servitude.

Tlachinollan Center spokesman Neil Arias says that by custom, when a family’s daughter reaches age 12, the parents give her away in marriage in exchange for a "dowry" which translates into cash.

During 2010 the organization registered seven cases of missing children after their parents had sent them to the cities of Tlapa, Chilpancingo and Acapulco in search of work. They had been "hunted" by traffickers and disappeared.

The Guerrero Attorney General’s Office has also confirmed 15 cases involving indigenous children who were abducted outside of their schools.

However, "cases that are reported to the Attorney General are not investigated, they are only archived," said Arias, who is a member of the Tlachinollan Center’s legal team.

Based on news reports found in local publications, Arias said that in the town of Tlapa de Comonfort alone, two or three indigenous children disappear each month. Other cases have been reported in the towns of Metlatónoc, Cochoapan El Grande, Atixtlac and Acatepec.

Among the cases documented by the Tlachinollan Center is that of Claudia, a 19-year-old indigenous woman who has been missing for three months from the community of Yoxondacua del Carmen, in the Cochoapan El Grande municipality – one of the poorest regions in Mexico.

She traveled to the town of Tlapa de Comonfort to find work and was employed by a street vendor who sold fruit. That is the last that anyone has heard from her.

The family has no documentation of the existence of Claudia, neither a birth certificate nor photographs, which makes the intervention of the authorities difficult.

"This is traumatic for the families. Here in the Mountain region, many children and adults are not officially registered. Many cases go unreported because in order to file a report of a missing person, the family  must present documentation of their existence," says Arias.

According to the technical coordination of the State System of Vital Records, Guerrero is 300 000 people who have no birth certificate or other document to be identified. Of that amount, 60% are children and 40% adults.

Dowries and sales

The Tlachinollan Center documented allegations in the Mountain region of parents who take their children to work as laborers in other states before returning without them. The parents then report them as having disappeared. In other cases, complaints were filed because families had handed over their 12- to 15year-old daughters in exchange for cash, in accordance with their indigenous traditions.

In some cases, girls are taken to the families of their boyfriends in exchange for a "dowry" of 100 thousand pesos [$7,300 US dollars]. One nongovernmental organization called this a "business" that fosters domestic violence because the boyfriend consider the woman [or underage girl] to be their property.

The sale of underage girls continues to take place in towns such as Cochoapan El Grande, Metlatónoc, Atixtlac and Acatepec, which are considered to be among the poorest areas in Mexico.

In these regions, families view their daughters as merchandise.

In 2008 in the municipality of Atixtlac, three girls - ages 14, 15 and 16 - were sold for amounts between 30 and 50 thousand pesos [between $2,200 and $3,600 US dollars] by a man who is now on trial for the crime of human trafficking.

The man had posed as the father of the girl victims, after having entrapped them with false job offers stating that he would pay them 5,000 pesos [$360 US dollars] per month to perform domestic work. After accepting the offers, the girls were put to work as unpaid domestic slaves.

Informador

Sep. 26, 2011